Historias de un autobús


cam.nando al trabajo
“El viento es capaz de arrancar las ramas de los árboles, lanzar contenedores de basura y macetas o incluso derribar paredes. Pero la vida sigue. Puede que el muro que rodea al pequeño polideportivo por el que paso a diario para dirigirme al trabajo no aguantara la fuerza del viento, pero eso no impidió que los trabajadores lo levantaran de nuevo los días siguientes. De los ladrillos brotaban barras de acero de forjado coronadas por cabezas de plástico bermellón.

El viento es capaz de arrancar las ramas de los árboles, pero también de hacer brotar en mitad de la ciudad un campo de…”

Amapolas de metal

Deja una zanahoria